¿Como saber si mi hijo es intolerante a la lactosa? y ¿cómo la reemplazo?

26.05.2023

Un niño es intolerante a la lactosa cuando su organismo tiene dificultades para digerir y procesar la lactosa, que es el azúcar presente en la leche y otros productos lácteos. La lactosa se descompone en el intestino delgado con la ayuda de una llamada enzima lactasa. Sin embargo, algunas personas, incluyendo a los niños, pueden tener una deficiencia de lactasa, lo que provoca la intolerancia a la lactosa.

La intolerancia a la lactosa puede ser hereditaria o adquirida. En el caso de la intolerancia primaria a la lactosa, que es la más común, el cuerpo disminuye naturalmente la producción de lactasa a medida que el niño crece. Esto puede ocurrir a partir de los 2 años de edad, pero los síntomas pueden no aparecer hasta la adolescencia o la edad adulta.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa pueden variar, pero generalmente incluyen malestar gastrointestinal, como dolor abdominal, hinchazón, gases, diarrea y náuseas después de consumir productos lácteos.

Es importante destacar que la intolerancia a la lactosa no debe confundirse con la alergia a la leche, que es una reacción inmunológica alérgica a las proteínas de la leche. La intolerancia a la lactosa se refiere específicamente a la incapacidad de digerir la lactosa, no a una reacción alérgica.

Si sospecha que su hijo puede ser intolerante a la lactosa, es recomendable que consulte con un médico o un dietista registrado para obtener un diagnóstico adecuado. El profesional de la salud podrá realizar pruebas y brindarle orientación sobre cómo adaptar la dieta de su hijo para evitar los productos lácteos o encontrar alternativas adecuadas que sean bajas en lactosa.

Cuando un niño es intolerante a la lactosa, es importante encontrar alternativas adecuadas para reemplazar los productos lácteos en su dieta. Afortunadamente, existen muchas opciones disponibles que pueden proporcionar nutrientes similares a los de los lácteos. Aquí hay algunos alimentos y fuentes de nutrientes que puedes considerar:


  1. Leches sin lactosa: Existen leches sin lactosa disponibles en el mercado, que son leches a las que se les ha añadido lactasa, la enzima que ayuda a descomponer la lactosa. Estas leches son una opción fácil para reemplazar la leche convencional.

  2. Leches vegetales: Las leches vegetales como la leche de almendra, leche de soja, leche de arroz o leche de avena son alternativas populares a la leche de vaca. Estas leches son naturalmente libres de lactosa y se pueden encontrar fortificadas con calcio y vitamina D.

  3. Yogures sin lactosa: Al igual que con la leche, también existen yogures sin lactosa disponibles en el mercado. Puedes optar por yogures a base de leches vegetales, como yogur de almendra o yogur de coco.

  4. Quesos sin lactosa: Hay variedades de quesos sin lactosa que puedes encontrar en tiendas especializadas. También puedes explorar alternativas a base de plantas, como quesos veganos elaborados con nueces o tofu.

  5. Vegetales de hoja verde: Los vegetales de hoja verde, como la espinaca y el brócoli, son buenas fuentes de calcio, que es un nutriente importante que se encuentra en los lácteos. Incluir estos vegetales en la dieta puede ayudar a compensar la ingesta de calcio.

  6. Legumbres y productos de soja: Las legumbres, como los garbanzos y las lentejas, son ricas en proteínas y pueden ser una buena alternativa a la proteína de la leche. Además, los productos a base de soja, como el tofu y el tempeh, también son fuentes de proteínas y calcio.

  7. Alimentos fortificados: Muchos alimentos procesados, como cereales, jugos y leches vegetales fortificadas, están enriquecidos con nutrientes, como calcio y vitamina D. Puedes optar por estos productos para asegurarte de que tu hijo obtenga los nutrientes esenciales.